jueves, 2 de enero de 2014

DAVID LORENTE, SUS EMPLE-HADAS Y EL ORGASMO CAPILAR


Tanto me insistían en casa para que dijera de una vez qué quería por Reyes, que al final -como tengo de casi todo- se me ocurrió pedir dinero para unas mechas en David Lorente. 
Que me conozco, y al final, con la cuesta de enero y la cuenta temblando, iba a terminar en el Aldany de la esquina a la primera cita importante que me surgiera. 
Y es que desde agosto -siiiii, lo pedí por regalo de cumple- no había vuelto a hacerme color en ese templo del relax y el saber hacer madrileño.

No es un "empelamiento" pasajero, ni fortuito. Cogerme el tono de rubio no es nada fácil -en mi cabello, el castaño deriva en naranja y el dorado en amarillo- y aunque me canso de decir que me pongan tonos fríos para contrarrestar con un acabado ceniza esos daños colaterales, nada de nada. David es el único que me lo ha cogido, y cómo. 
Pero además, en su salón hay un montón de factores diferenciales que lo hacen único y que convierten "ir a la pelu" en mis mejores momentos del año.

1. Servicio de aparcacoches. Vivo a unos 8 minutos andando, pero es un alivio saber la de tiempo que se ahorran sus clientas dejando el coche tal cual en la puerta y lanzando las llaves al portero.
Y es que a David Lorente no se limitan a ir las del barrio. Su clientela habitual -y no mencionaré a las celebrities porque sé que no le gusta, pero las he visto entrar y salir tan contentas- es de todo Madrid.

2. El salón tiene barra, y un camarero que lo mismo te ofrece un café, que un zumo de naranja, unos canapés o un cóctel de cava con hibiscus... y puedes repetir cuantas veces quieras.

3. El ambiente. Tan amplio que parece que estás tu sola, y tan zen -sin caer en la frialdad ni el aburrimiento- que no te importaría que el estilista tardara tres horas en secarte el pelo. 
Además, no es uno de esos sitios en los que por ser editora de belleza el peluquero no se separa de ti en dos horas y no deja de darte conversación cuando tú estás ávida de noticias del corazón. No. David solo se acerca si con un gesto le insinúas que lo haga. Y eso, no tiene precio.

4. En cuanto ven que sacas el móvil del bolso, viene alguien a pasarte las claves del wifi para que no gastes 3G y vayas más rápido

5. Las revistas femeninas y etc, están en sus estanterías el mismo día que llegan al quiosco -o incluso antes- y no falta ninguna. No hay nada más frustrante que ir a la peluquería y lanzarse como loca a por el Hola! para descubrir de es de hace dos meses y medio. 
Ah, y no van protegidas por ese canuto de metro y medio para evitar que te las lleves y que te termina dejando una marca en la tripa.

6. David Lorente, chico listo, no se limita a trabajar con una sola firma capilar y tiene tonos, productos y soluciones para cualquier desaguisado. Mi "rubio ceniza natural" estaba escondido en un envase que nunca hubiera pensado. La colorista, Ana, realizó un auténtico trabajo de artesanía extendiendo el color casi pelo a pelo. 

7. El sillón de lavacabezas es el más cómodo en el que me he sentado en mi vida. Fue uno de los primeros de Madrid con masaje neumático y además, no dejan de colocarte toallas hasta que tus cervicales están perfectamente cómodas. ¿Cuántas veces habéis dicho que NO queríais la mascarilla sólo por no aguantar en esa postura 5 minutos más? Yo le hubiera dicho a Nuria que sí hasta a una cataplasma capilar de 45 minutos. 

8. ¿Lo mejor? el masaje sacro-craneal de 10 minutos que te dan en el lavacabezas... mmmmmmm. Y cuando crees que estás en el Nirvana y a punto de levitar, llega Laura para darte un masaje de manos y antebrazos que te acaba de rematar...

9. ¿Lo segundo más mejor? Cuando vuelves al tocador con la toalla empapada y empiezas a notar esa gotita fría que va hacía el cuello, te colocan una almohadilla cervical caliente que te hace suspirar de gusto. Noemí, desde las recepción, es la mano derecha de David, e intuyo, la directora de orquesta que hace que nada desafine y que cada detalle llegue en el momento justo.

10. La tarjeta de visita de David Lorente es una crema de manos -creada por él- que te regala al final cuando haces cuentas en la caja. Ahí puede leerse el horario, el teléfono y la dirección...

Y y, fuera de lista, pero es que se me saltaron las lágrimas. Tengo que decir que David es el único peluquero que cuando le he dicho de cortar un poco las puntas, me ha dicho que las tenía perfectas. Intuyo que es de los que cuando dices "limar" se limitan a limar las puntas. Y eso, tampoco tiene precio. 

En dos o tres meses, vuelvo.
El Salón de David Lorente está en la calle García de Paredes, 76. www.davidlorente.com


4 comentarios:

  1. Suena como estar en el cielo.

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  2. Madre mía, cuando lo leía es como si lo viviera a través de ti! qué maravilla, tengo que ir! en cuanto pueda hacer una escapada a Madrid, que yo también tengo un color de pelo complicadillo.
    Me ha encantado tu blog, el cual he conocido gracias a que me has agregado a Google +. Así que espero seguirte visitando y si te apetece puedes conocer mi blog, a lo mejor tenemos algunas cosas más en común además de los temas de belleza. Un saludo afectuoso!

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  3. LO CONOZCO, DOY DE QUE ES TAL Y COMO LO CUENTAN, ES ENTRAR EN OTRA DIMENSIÓN DE LA PELUQUERÍA

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  4. Hola! Cuánto cuesta apróx. las mechas?

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