jueves, 28 de noviembre de 2013

LA NOCHE QUE NO CONOCÍ A RYAN REYNOLDS...


A eso de las 9 de la noche del pasado martes, mi muro del facebook se convirtió en una galería vertical de imágenes del actor Ryan Reynolds posando con muchas de mis amigas y/o compañeras. Hasta once seguidas llegué a contar. Hay una explicación. Hugo Boss celebraba la fiesta 15 Aniversario de Boss Bottled y el embajador de la firma no podía faltar... 
Yo sí... por culpa de unas medias... o mejor dicho, de no tener unas medias en condiciones. 

Y no pensaba contarlo... la "pereza de última hora" sonaba mejor, pero mi amiga Ana Reina me animó. Y si con mis errores puedo ayudar al resto de las mujeres...
El dress code era bastante rígido. Pero es que un fiestón en la planta 30 del hotel Eurostars con celebrity internacional así lo exigía. 
Los caballeros, de traje. Nosotras, en total look, o blanco o negro. 

A las 7 de la tarde había decidido "jugarme" la entrada con un vestido "azul oscuro casi negro" que según se mirase podía colar... Ojo, no es que yo no tenga a estas alturas un petit robe noir (al menos cuelgan cinco de mis perchas), pero me apetecía enseñar espalda hasta dónde ésta casi pierde su nombre, y amortizar de una vez por todas mi única inversión de la temporada. 

A las 8 de la tarde, ya peinada, maquillada como una puerta y perfumada, comenzó a cundir el pánico. 
¿Cómo era posible que entre 47 pares no hubiera unas medias sin carrera? estaba tan nerviosa que cuando encontré -al fin-unas sin estrenar, hice una autopista de peaje al ponérmelas. 
Rebusqué por todos los bolsos -a veces llevo un segundo par para emergencias-...
Me probé leotardos... los del uniforme del cole de criaturita 2, que son del mismo azul oscuro casi negro que el vestido... y nada, el tiro por las rodillas...
Pensé en unas botas mosquetero (pero resulta que aún no me las he comprado)...
Me planteé ir sin medias -para chula yo-, y hasta extendí una capa de la "media de emergencias" Terracotta Jambes de Gazelle de Guerlain, y sí, se me pusieron piernas de mes de agosto, pero la temperatura exterior de -2ºC me chafó el plan...
Al final, cuando me rendí y empecé a buscar un pantalón de vestir negro, eran las 9:30, todas mis compañeras ya se habían fotografiado con él, y en el Hormiguero anunciaban su llegada al plató. 

Si, ya se que de vez en cuando conviene revisar el cajón de las medias y renovar. Pero siempre he sido taaan vaga para comprar lencería...

Si hubiera sabido antes lo de www.inbodysolutions.com no me hubiera pasado eso. Es una web donde comprar ropa interior de las mejores marcas, pero eso es lo de menos cuando descubres que además del DIN o grado de tupidez de las medias, puedes elegir entre múltiples efectos colaterales: push-up, reductoras, descanso, para lucir con sandalias o peep toes, de tiro alto, bajo o medio... 
Antes de las 11 de la noche, ya había encargado una buena remesa y llevaba un buen rato entretenida delante de la pantalla y con la cinta métrica. Descubrí que llevo desde los 13 años usando una talla errónea de sujetador -su herramienta de calculo de talla y copa es infalible-, y por si fuera poco, me compré el Wonderbra Multiposición para poder llevarlo hasta con el vestido de la espalda al aire azul oscuro casi negro. 

!Gracias Ryan!





domingo, 24 de noviembre de 2013

EXTENSIONES... UNA ADICCIÓN COMO OTRA CUALQUIERA (1º PARTE)


O mucho peor... que no es solo que me costara desprenderme de ellas más que dejar de fumar -a nivel traumático sobretodo-, sino que ahora que lo pienso, dejé el tabaco para poder pagármelas. Llamadme frívola, o cosas peores, pero las que las habéis llevado sabéis de qué hablo 

Que conste que jamás se me había pasado por la cabeza. Sabía que existían, sí, pero igual que sé que hay un hotel de 7 estrellas en Dubai. Hubiera dado órganos como la vesícula por tener una mayor calidad capilar, sin embargo, eso de alargar o engordar mi frugal melena con pelo 100% virgen... no se... me parecía un exceso.  

Pero en estas que me cae un reportaje de esos de "Contar en 1º persona del singular cómo transformarse radicalmente para las Fiestas en una semana".
¡Temazo! De un sitio para otro durante 7 días, out of office, dejándome hacer, con el fotógrafo Manu Garrido detrás para dejar constancia, simpa, y sin remordimientos... "ahhh, es trabajo..."




Y después de las extensiones de pestañas, la "mesoterapia", la manicura permanente, el flash beauty y etc. llegué a Tacha. Tacha es un centro de belleza y estética integral que me encanta y quería que formara parte de la beauty-tourné. Tiene cierto aire de chalet clandestino (como el Palermo del universo de la belleza), puedes tumbarte a leer en el jardín mientras te sube el color y hacerte desde una manicura hasta los tratamientos de rejuvenecimiento más novedosos. 

Iba con idea de retocar las mechas y virarlas hacia otra tonalidad, pero en estas que a la maravillosa Virginia García de la Mata  (RRPP del centro) se le ocurre, viendo el display de Balmain, que pruebe las extensiones de pelo natural.

Me faltó tiempo para aceptar. Sabía que eran las mejores -, y que el sistema de fijación a golpe de queratina y frío uno de los mas seguros.
Dos paquetes de cabello natural de primerísima calidad que fundieron con mi pelo con una pistola en cuestión de minutos. Durante todo el proceso cerré los ojos, y cuando los abrí... madremiademivida. 
Ni Shakira, ni Donatella, ni Leticia Sabater... 
Tenía cantidad como para hacerme un coleta del diámetro de una lata de coca cola. Y un largo... como para cumplir esa fantasía secreta de ir en cueros de cintura para arriba, a lo Lady Godiva o la Venus de Botticelli, pero sin enseñar nada. 

¿Lo malo? la primera vez que te tienes que lavar el pelo con ellas puestas y temes perderlas por el desagüe. Las que habéis tenido hijos me entenderéis si digo que el terror-respeto solo es comparable a la primera vez que hay que ir al baño después de la episiotomía... Pero una vez pasado el trance y comprobado que no hay forma de que se caigan, te descubres cepillando, peinando y ensayando peinados sin que pase nada.

¿Lo peor? cuando te las quitas... -al cabo de tres meses, las bolitas empiezan a notarse- aparece aquello de lo que ya no te acordabas que era tu pelo, te parece que es 1/10 de lo que tenías en origen, intentas disimular con una coleta y tienes que dar seis vueltas a la goma... ¡la gran depresión! 

¿Qué si llegué a hacerme a la idea? ojalá... pero mis aventuras por el mundo extensión os las cuento en el siguiente post. 
Continuará... 




sábado, 23 de noviembre de 2013

CRISTINA LO TIENE CLARO... YO, AFTER-TRANSLATION TAMBIÉN



Jamás pidas a un menor de 20 años que te exprese sus opiniones -sea sobre el tema que sea- por whatsapp. En un cara a cara, y siguiendo la pista de los gestos, podría llegar a intuirse algo, pero en este idioma, no hay quién les entienda. Y lo que es yo... no vuelvo a gastarme un euro en traductores. 

Aquí, Cristina, mi tester más joven. Acaba de cumplir 18 años, estrena carrera (enfermería), tiene un montón de amigos, y pilota a a perfección toodas las redes sociales -y hasta el insta- poniendo morritos mientras posa con el signo de la vistoria... pues eso...
Una post-adolescente al uso... si no fuera porque tiene una personalidad que desbarata todos los clichés -y que yo empecé a intuir cuando tenía solo 6 años y me hice fan suya-.
También tiene unos rasgos que, de ser un pelín más alta, tendrián a sus padres en un sin vivir. Y digo esto porque la niña ya estaría desfilando en Milán o en N.Y... tan guapa es, sí.
Me disgusté bastante con ella hace unas semanas, cuando decidió cortar por lo sano con todo -incluido un melenón talla XXL-. 
Sin consultarme, de repente... porque me llega a consultar, y lo vendemos... que el mundo extensión está necesitado de pelo virgen, resistente y de buena calidad, y se hubiera sacado, por lo menos, para un año de Erasmus.
A pesar de eso, la perdoné, y le pedí que probará por mí el Dermo Purifyer Hydrating Care de Eucerín. Un tratamiento contra los signos del acné que no renuncia al cuidado, la hidratación, y una progresiva mejora en la textura y la apariencia de la piel. Como el único problema estético que le quita el sueño el es terror a esos granos inoportunos apareciendo en cualquier "noche D" era la más indicada. 
A principio, la llamaba todas las noches para asegurarme de que la había utilizado, pero a medida que "cogía cariño" y se engancaba al tratamiento, me relajé. 





Pasado un tiempo razonable de seis semanas, le pedí que me relatara la experiencia como se la contaría a alguna de sus mejores amigas... "¿Te lo puedo mandar por whatsapp? me dijo" y yo... accedí. 

"Ola k ase? me e compraó una cacho crema k lo peta mazo xagerao nano. Comprátela tu tmb y asi somos =x100pre k renta que lo flipas neng. No te seca la piel, pero consigue que no esté grasa (ni zorra como), no te salen granos y esta dabuten las fiestukis y salir wapah en las fotos. Te deja la piel mazo cuidada, como las pijas de clase que sp con la cara to perfect. Asik ya sabeh. Te la recomiendo a tope. Seguro que a tu pive le gusta a sacó y le vuelves lokoooh. Kuidate xica. Besukis tktktk*).

* Traducción literal. Entre MacMartac y especialista en lenguas ciber....

"Hola! qué tal? yo más contenta... MacMartac me ha regalado una crema de las de verdad de tratamiento, pero para pieles grasas. Y es una maravilla. Y no exagero, de verdad. Te la podías comprar, y así, las dos con la piel impecable. De verdad que no te la seca. Pero no sé cómo (bueno sí, que me ha dicho que lleva ingredientes que controlan el exceso de sebo y tal) la deja sin brillos y es imposible que te salgan granos de esos que te fastidian las mejores fiestas. Y ya verás en el instagram... te deja la piel como ya pasada por el photoshop, lisa, con buen color... a veces luego ni me maquillo... y no se nota. Como las chicas esas de clase tan monas que parece que van siempre en estado de revista. Pues igual es lo que llevan.Ya verás, seguro que tu chico enloquece cuando te vea. Cuídate y besazo!. Te quiero..."

martes, 19 de noviembre de 2013

MARILYN RESURRECTION.

Hoy se cumplen 51 años, 3 meses y 15 días de la muerte de Marilyn. Y a mí, como no soy muy de fechas, me ha dado por homenajearla justo ahora. Por capricho... y porque acabo de ver la nueva campaña de Chanel Nº 5. 

Alguna dirá "¡qué morro, que ni siquiera necesita estar viva para protagonizar anuncios, y otras mientras, de casting en casting, y la actriz Kiera Knightley de los nervios, que si firma contrato que si no...".
Pues sí, le basta ser mujer-leyenda para reconquistarnos fuera de filmografía y medio siglo después. 
No hay duda: son las muertes y las rupturas prematuras las que forjan los grandes mitos...

Cienes y cienes de veces me he preguntado que hubiera sido de Norma Jean Baker si el tiempo no hubiera tenido el detalle de congelar su rostro a los 36 años de edad. ¿Alguien se acordaría de ella o hubiera quedado en nuestra memoria como una Jane Mansfield más?




Estrechando al máximo el cerco de la imaginación, nos quedarían tres posibilidades.

1. Quizá, sólo quizá, hubiera elegido mal los siguientes guiones, pasara de moda, dejaran de invitarla a las mejores fiestas y hubiese terminado como tantas actrices de los 50 cuyos nombres solo recuerdan los cinéfilos más nostálgicos. Nivel de probabilidad: 27%. Marilyn demostraba su inteligencia superior haciéndose la tonta y estaba muy bien asesorada. 

2. Marilyn cumple años con dignidad y envejece frente a las cámaras sin perder su aire de mito al estilo Lauren Bacall o Sofía Loren. Nivel de probabilidad: 18%. No se lo hubieran permitido. Ya antes de cumplir los 25 sus agentes -que no tenían nada que envidiar a los actuales organizadores de Miss Venezuela- le habían hecho pasar por intervenciones estéticas de nariz, mentón y pecho.
Hay pruebas. Según relata el doctor Norman Leaf en su libro "Are those real?...la cirugía de la nariz fue obra del doctor Gurdin y asegura que pudo ver unas notas manuscritas en las que se detallaba cómo en el año 1950 colocó un implante de colágeno bajo la barbilla de la actriz. 

3. El cine hubiera quedado en un segundo plano y hubiera terminado sus días como una Elizabeth Taylor rubia. Un personaje habitual de la prensa rosa. Coleccionista de maridos o madrina de las causas más nobles. Nivel de probabilidad: 79%. A los 36 ya llevaba tres maridos y no sería de extrañar que antes de cumplir los 70 hubiera adelantado a Liz.

Pero Chanel vela por su memoria y da carpetazo a este tipo de divagaciones. En esta firma, cuando de trata del Nº 5, son así de chulos. Lo mismo cogen a un hombre -Brad Pitt sin ir más lejos- que resucitan a un mito. En los 30 segundos que dura el spot, Marilyn confiesa el origen de una de sus frases más emblemáticas "¿Para dormir? unas gotas de Chanel Nº5". 

Estoy deseando leer las próximas cifras de ventas. ¿Tendrá más poder de persuasión un fantasma que la  mismísima Nicole Kidman?


lunes, 18 de noviembre de 2013

YA TENGO MIRADA DE FEMME FATALE...


Y visagista de cabecera! Años y años que llevo fantaseando con que un señor me mire y me diga "usted, señorita, tiene ojos de mujer fatal"... pero nada... no conseguía dar con la experta de la pinza que lo lograra. 

Soy consciente de que fácil no era. Y de que la culpa era mía y sólo mía. Me explico. 
En el escalón más alto de mi umbral de dolor está la depilación de cejas (prefiero mil veces parto, depilación láser, mesoterapia con agujas y cortarme el dedo picando cebolla...). 

Me sigo explicando: la mayoría de las veces -el 98,40% más o menos-, cuando la esteticista me pasaba el espejo para que viera el proceso y preguntarme qué tal iba la cosa, yo contestaba sin mirar "¡perfecto, me encantan!", y saltaba de la camilla con una agilidad inusitada en mí, al tiempo que abría el monedero -para largarme cuanto antes-, y me limpiaba las lágrimas. 

Ni con cera, ni con hilo -que al principio te sugestionas y te crees que duele menos, pero luego no-, ni con pinzas...

Y lo de la forma deseada... pues otro imposible claro. Y no creo que fuera tan difícil. Materia prima hay de sobra para diseñar una cejas a lo Marlene Dietritch, a lo Lauren Bacall e incluso a lo Brooke Shields. Yo sólo quería ojos de mujer fatal con un ligero matiz de "hija de p"... (yo me entiendo). 




Unas cejas limpias, altivas, inquisidoras, en ángulo... lo típico. De mala. A lo Sherelyn Fenn en Twin Peaks.

El problema es que con el "diseño de cejas" pasa hoy en día como los spas y las casas rurales -que a cualquier cosa lo llaman así- y resulta que quitar cuatro pelos -o cuarenta- del entrecejo ahora es visagismo, y te lo cobran como tal... y una va perdiendo la fe y termina por aspirar a que queden separaditas en dos, y punto... 
hasta que aparece Liliana. 

El día de autos yo no tenía ni pensado pasar por el suplicio de las pinzas. Yo, a lo que iba a Nails Couture (mi sitio preferido de mani-pedi de Madrid), era a probar unas nuevas lacas de uñas invitada por Armani. Ya era la segunda vez que me dejaba limar y lacar (muy bien por cierto) por Liliana, pero esta vez... ay... salió el tema, el de mi desesperación con las cejas... Y ella, que resulta que es especialista en diseño (del de verdad, me dice) y me acepta el reto. 

Y como no había que ir muy lejos. Exactamente el metro y medio que me separaba de la cabina de estética, el no ya lo tenía, y me apetecía tumbarme un rato... me dije ¿por qué no?

¿El resultado? sólo diré que he reservado cita para cada quince días de aquí a la eternidad, que no me dolió nada -hasta tuve la sospecha de que me hubieran anestesiado de alguna discreta forma-, y que tengo las cejas con las que siempre soñé.

En Hollywood tendrán a la tal Anastasia (la especialista en cejas de las celebrities), pero yo tengo a Liliana, y a dos kilómetros exactos de mi casa (según Runtastic). 
Siií... también hago running de ir a hacerme las uñas y volver. 

Como yo ya tengo las reservas no me importa compartirlo. www.nailscouture.net 
¿a que además es una cucada?


jueves, 14 de noviembre de 2013

MIS TRES ROJOS


Cuando te muerdes las uñas hasta los 35, la manicura se coge con ganas, y el tiempo perdido se recupera a golpe de rojo. Pero no cualquiera no. Ese rojo. 

No sé cómo fui capaz de dejar de morderme las uñas. Un buen día, se me olvidó llevarme el dedo a la boca, al siguiente también, y al otro... y cuando una semana después quise hincar el diente, me encontré con un pseudo proyecto de uña que me dio que pensar... ¿Y si me las pinto? 
Y me las pinté. Opté por un discreto porcelana que andaba por casa, y después de dar dos capas -la teoría del esmaltado sí me la sabía a la perfección porque profesión obliga- y de anotar mentalmente que me tenía que mirar lo del pulso, nació una nueva MacMartac: la de las uñas cuidadas, pintadas y a veces, excesivamente largas. Pero hay que entenderlo.






La porcelana fina me duró un par de semanas. Si se deja definitivamente un vicio tan arraigado, tiene que notarse. Coqueteé con el noir noir (demasiado oscuro), con las infinitas versiones del nude (taaan aburrido) y hasta con los ácidos durante un verano (demasiado cantazo). 
Probé y probé, y cuando ya pensaba "vuelvo al vicio, que da menos que pensar" descubrí el rojo entre los rojos. El Pirate de Le Vernis de Chanel
Y mira que me daba miedo ese color. No se me había ocurrido tontear con él, parecía como de mayor... y de que según con que ropa... cuidadín.
Pero este es el rouge. Intenso, con un matiz guinda y ligeramente oscuro a la vez que luminoso. En dos palabras: très chic.
Tuve que recortar longitud, para no ir de femme fatale desde las 8 a.m, pero no me importo. Sabía que era mi tono. Y fuimos felices. Los domingos por la noche nos entregábamos en cuerpo y alma. Recortar, limar, lacar... 

...Hasta que entró en juego una tercera persona... Le Vernis Dior, tono Marilyn. Sabiendo que formaba parte de una edición limitada, no me sentí culpable por jugar con ella. Tenía algo ligeramente distinto, pero era "ese rojo". 
Y por si eso fuera poco, además es milagroso. Hace unos meses, Criaturita 2 tiró al suelo mi "caja de los esmaltes" desde una altura de metro cuarenta, y el único que sobrevivió fue éste. Palabra. ¿Sería el espíritu protector de la actriz? Justo al día siguiente, la RRPP de Dior me comunicaba que dado el éxito del color, habían decidido continuarlo durante esta temporada. 

Para los que digáis, claro... chaneles y diores, os diré que el mass-market también tiene "ese" rojo. El tono shearling darling de essie. No tiene mucho mérito... entre sus más de 100 tonos alguno tenía que haber... ese y solo ese es el que elijo cuando me rindo a la manicura de salón.

lunes, 11 de noviembre de 2013

DE PERFUMES Y HOMBRES...

Recorrido olfativo-sentimental desde el primero, 4711, al último, Infusión d´Iris de Prada.

Vaya por delante que soy defensora a ultranza de la fidelidad olfativa. Qué más quisiera yo que ser una de esas señoras que dejan estela propia allá donde van porque llevan sin cambiar de notas como 30 años. Ojalá pudieran decir "en este ascensor ha bajado MacMartac, aún se huele..." y todo eso.

Pero no. Si redujera la lista al límite, habría cinco perfumes entre los que no podría elegir:
París y Rive Gauche de Yves Saint Laurent, Safari de Ralph Lauren, el Nº 19 de Chanel y la Infusion d´Iris de Prada.

Bueno, él último promete intento de fidelidad. Atractivo, interesante y de los que hacen reír y pensar... ligero pero contundente, un poco verde, un poco floral, un pelín picante, de buena familia -los Prada de toda la vida-, muy bien vestido...  
Me tiene obsesionada desde abril -y eso es muuucho-. Cundo nos la presentaron convencí a más de una compañera -y a un boss- para que me dieran sus unidades. Hay que hacer acopio, no vaya a ser que haya descontinuación.



Que en eso tengo experiencia. Aquí también me pasa como con ellos. Me encapricho de las ediciones limitadas (amores de verano, malotes Cum Laude...), sabiendo que no hay futuro, pero con ese idealismo de las bobas de "oye, igual es un éxito de ventas y la hacen fija". Pero no suele pasar...

Mi peor berrinche me lo llevé con una edición de Extravaganza Amarige que Givenchy lanzó en el 98, y con el que la olía más de cerca: A. (vendetta pendiente y todo que tengo).

Pero lo de Sublime de Jean Patou fue peor. Lo más peor de mi vida. Porque no era de las de edición limitada y se fue sin más, como N. Y me gustaba, tanto... empolvada, elegante, sugerente, clásica, cercana, golosa...

En mi tocador de perfumes (una bandeja art decó) están todos los que siguen en activo. 
París de YSL fue mi primer perfume "de mayores". Caí rendida a él a la vez que J. me recogía en los suyos, como en las películas, una vez que me desmayé por insolación (lo juro) bailando en una disco. Todavía recaigo de vez en cuando, y no puedo pasar por la perfumería del Corte Inglés sin pulverizarme el probador sobre la muñeca. 


Rive Gauche, de la misma firma, fue el olor de M.M. y del primer verano de mi vida en Pollença... aún guardo una edición de bolsillo, y a veces, la lanzo al aire, cerca de la almohada para revivir julio 1990. Es o con ella, o con el Shiny Happy People de REM que lo consigo.

Safari, de Ralph Lauren, fue el punto ese de sofisticación que queremos cuando salimos con uno que nos saca 9 años... A2 y sus irresistibles canas...

Nª 19 de Chanel  fue el perfume de los 30 y tantos... sin sujeto definido ni concreto, pero tan verde, tan ligera, con su punto inquietante, tan Chanel... 

Y aunque no estén ya en mi top five, hay más cifras e iniciales que dejaron su huella (o cicatriz).
4711, el Eau de Cologne, es un pañuelo de cuello empapado en ella y regalado después a D. Era la forma que teníamos de marcar territorio a los 15-. Yo lo hacía con ésta y mi amiga Begoña con Eau de Rochas. 
Mi primer novio serio, C. vino a buscarme un día con una bolsa de Loewe y dentro había un frasco de la fragancia L... todavía me acuerdo de él cuando la huelo... Fue la primera y única vez que me han regalado un perfume. Tenía 16...

Ahora la firmas me mandan todas las novedades, y claro... es difícil practicar eso de la fidelidad olfativa... pero mientras Prada me siga cautivando... sólo coquetearé con cuatro más. Lo prometo. 














domingo, 10 de noviembre de 2013

DE ACERA SOY...


Sí, de acera. Soy runner de acera, de semáforo, de escaparate, y hasta de entrar en las tiendas a preguntar por algo... de ir sin rumbo fijo -siempre que sea cuesta abajo- y de salir a correr a horas en las que esté políticamente aceptado recuperar el resuello tomando una cervecita.

Confieso que el título del post es un guiño, descarado, a Extremoduro, y a su canción "De acero" (entre mis 37 imprescindibles del grupo). 
Por muchos motivos. Porque su música es lo único que escucho al entrenar -cuando crees que no puedes más, suena, por poner un ejemplo, "Correcaminos", y te pones a sprintar -; porque soy fan, muy fan, tan fan que yo a Robe Iniesta a veces le veo hasta guapo (será la erótica de la genialidad); y  porque desde ayer tengo el nuevo disco y estoy monotemática. 

Pues yo, como Robe, pero en femenino. De acera soy de la cabeza a los pies. O de playa, o de senda de madera en la montaña... pero de pista de atletismo, parque o polígono industrial, jamás.


Que estoy mal acostumbrada no lo discuto. Empecé a correr (inesperadamente) este verano, en Benicassim, y gracias a mi gurú del running, mi amiga Silvia Capafons. 
¿El escenario? un paseo de madera de 4 kilómetros de largo que bordeaba la playa. Todo ventajas. Cada 20 metros, una ducha donde refrescarse, la brisa marina golpeando de lado y el mar a 30 metros, como promesa de chapuzón post-carrera, antes de tomarse un zumo con vistas leyendo el periódico. 

En Asturias, encontré el equivalente, aunque en versión norteña, una senda en Soto de Luiña de 5 kilómetros bordeando un río, con techo de abovedado de castaños y aroma a eucalipto. 

Y de vuelta a Madrid... a la pista del Canal de Isabel II -a tiro de piedra- que me voy. Y no... No es sólo que los demás corredores me adelantaran a tal velocidad que levantaban corriente y que no era capaz ni de adivinar de qué color iban vestidos... es que me aburría mucho. 
Al segundo día, me rebelé y escape por la puerta noroeste del parque... enfilé hacia el norte a trote ligero y así, a lo tonto, llegué a Cuatro Caminos y me descubrí a mí misma. 
Feliz, sin asomo de cansancio, fuerte... y muy entretenida.

Desde entonces, cuando salgo a correr lo hago sin ruta fija. Con el iPhone en la mano, los auriculares en las orejas, un metrobús metido en una zapatilla -para la vuelta- y un billete de 10 euros para emergencias en la otra. 

Y así lo mismo corro 5 que 8 o 12 kilómetros buscando instintivamente la cuesta abajo mientras  descubro rincones semidesconocidos de Madrid, instagreo las fachadas que me flipan cuando tomo aire en los semáforos, le paso a lachicadelaciudad chivatazos de tiendas o garitos de interés para su blog y quemo unas 500 calorías (según runtastic)... De acera soy.

PD.: Madrid escora hacia el suroeste. Pero me da a mí que mientras suene "Para todos los públicos" (ya en mi iPhone) me voy a dar a las cuestas más duras.

viernes, 8 de noviembre de 2013

LA MÁSCARA DE PESTAÑAS YA NO ME DA SUEÑO


"Quite, quite... que a mi eso me da sueño". Cada vez que me ofrecían una dosis en alguna presentación, esa era mi respuesta. 

Me refiero a la máscara de pestañas... 
Y ahora, imaginad tooodas las que he conocido en los últimos años. Y cuando digo "conocer", me refiero a los mejores maquilladores de España y parte del extranjero, persiguiéndome por la sala reservada para la ocasión por X firma, cepillo en mano, dispuestos a extenderla sobre mí. 
Yo encima (que a cabezota no me gana nadie) tirando de lógica para convencerles. "Si es un peso añadido a las pestañas, pues lógico que de sueño, y más si duermes poco, y te gusta frotarte los ojos..." 

Que sí, que las había probado (empecé a salir de noche a finales de los 80 y sin máscara no eras nadie), pero no las podía soportar... esa sensación de peso y de fragilidad, como si se fueran a partir haciendo "crack" en cualquier momento...

Cuando me enteré que había extensiones de pestañas, allá que puse el ojo la primera. Fue la polifacética Mónica Ceño, en The Lab Room la que me las descubrió. Y madremíademivida... pestañones, abanicaban. Cuando llegué a casa, criaturita nº 2, que por aquel entonces tendría 5 añitos, exclamó "Mamá, tienes la cara como, como, como... espabilada!!!!". 
Repetí dos veces...

Y hubiera seguido... pero Gato se cruzó en mi camino y me descubrió Explosión de Pestañas de Maybelline. Todo un A.G/D.G...



¿El marco? la presentación de las novedades en maquillaje primavera 2013 de Maybelline (no, este post no es de plena actualidad, pero es taaan sincero). 
Nos cuentan todo, y yo ya me iba, y en esto que aparece Gato frente a mí. 
Sí, Gato (solo una palabra, como Prince o Melendi), el maquillador oficial de la firma y unos de los 5 hombres más guapos con los que me he cruzado en vida. Si no me creéis googleadle (Gato Maybelline). ¿Verdad?

Desenfundó el cepillo -como todos-, pero esta vez me dejé. 
No sé si fue su reputación (es de los mejore,s tanto en editoriales como en backsatage de pasarela), que me dijo algo de "en gel, nada de sentir las pestañas como patitas de grillo...peso cero", o que es tan guapo que te mira a los ojos y antes de que te des cuenta te ha rizado las pestañas con uno de esos aparatos infernales... que me dejé.

Los que me ven a diario saben que ahora me las maquillo todos los días. Explosión de Pestañas de Maybelline es una máscara en gel, tan natural como efectiva y que abre, alarga, espesa y voluminiza que no es normal.... además, su cepillo debe estar diseñado para torpes, porque para no tener experiencia tengo un arte...

Gracias Gato! mis ojos son el doble.




martes, 5 de noviembre de 2013

ARTHUR Y EL MISTERIO DEL FLEQUILLO MÁS ENVIDIADO


Cuando me dijo que me hacía de "tester" y que colaboraba conmigo casi muero. Yo. Una recién nacida a la redes y todavía muuuy desorientada. Y ÉL, Arthur Gil Bordes, con un blog www.arthurgilbordes.com con el que lleva ya seis años y su colaboración en sadofashionista, de Antena3.  Era como si Springsteen teloneara a Violetta... 

Yo le empecé a querer por su eficacia. Era un tal -arturo_alist- que respondía a mis demandas como periodista antes siquiera de yo dar al botón de "enviar"... no había forma de pillarle en el baño o fuera de pantalla...  
Y cuando le puse, cara, y gesto, y empecé a seguirle por medio mundo (twitter, face, insta, etc...) me conquistó forever and ever. Llega a ser más joven e inicio los trámites de adopción, pero ya tiene 28 años, y una madre que como para competir con ella.





Entre sus señas de identidad: sus largas y delgadas piernas (cabronazo), sus ojos y su flequillo... ¡oh, su flequillo! y justo me dice que se estrena por aquí contando los entresijos de su melena. No, no son horas de brushing y plancha... (no tantas), tampoco se levanta a las 5 de la mañana para peinarse (como algunos seguidores pueden pensar...), el truco tiene nombre y apellidos. Él mismo nos lo cuenta todo.




Mascarilla Oro Líquido de Salon Hits. Por Arthur Gil Bordes

Una de las cosas buenas -que no son tantas- que tenemos los que nos dedicamos  al mundo de la belleza es que podemos  y debemos probar los productos que nos mandan. A veces, tu casa se convierte en Juteco, pero bueno, siempre hay compromisos que surgen de improviso, y un botecito con fórmula mágica que promete la belleza eterna te salva los glúteos (por no usar otra palabra más fea y que MacMartac me corte el texto).

Eso sí. Lo que tengo claro es que por mucho compromiso que tenga, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca (¿se entiende ya que es nunca?) daré a alguien ajeno, ni de confianza, la Mascarilla Oro Líquido de Salon Hits
Los que me conocen bien saben que mi mayor obsesión es el pelo (tengo otra, que descubriréis pronto, pero esta es como la XXL). ¿Acaso creéis que mi flequillo se consigue fácilmente? La respuesta es NO, y menos aún cuando tienes el pelo ondulado tirando a rizado, bastante rebelde, con tendencia a encrespado…
Creo que he probado todas las mascarillas del mercado. Luxe, mass-market, chinos... pero ninguna (y esto aunque suene propagandísico es más cierto que lo que pone en mi DNI) ha solucionado mis problemas capilares como Oro Líquido. Tachadme de exagerado, pero el título de ‘pelazo’ (mote por el que me conocen muchos) no se consigue fácilmente, y después de haber salido de más de una peluquería llorando y de haberme quedado en casa sin salir porque “mi pelo no tenía el día” puedo decir con la boca bien abierta y a voz en grito que ¡A Dios pongo por testigo que nunca volveré a pasarlo mal por culpa de mi pelo! Y todo eso es gracias a Salon Hits.
Como habréis supuesto, al tener el pelo ondulado tirando a rizado, con tendencia a encrespado y toda esa retahíla que me trae por la calle de la amargura, utilizo a diario secador y plancha. Lo sé, más de uno habrá dicho ¡QUÉ HORROR, DEBE TENER ELPELO QUEMADÍSIMO! Pues no, os recuerdo que me llaman "pelazo", y que no tengo el pelo pollo-frito porque la mascarilla contiene una fabulosa mezcla de aceites que, de verdad, no engrasan el pelo: Aceite de Argán, el óleo secreto (ya no tanto) que las mujeres bereberes guardaban como oro en paño -nunca mejor dicho- para proteger su cabello de las inclemencias del desierto; Aceite de Cyperus, otro secreto de belleza, pero esta vez de Cleopatra, que aporta suavidad; y Aceite de Lino, que sella la cutícula y da uniformidad y brillo.
Si sois unos obsesos del pelo como yo y no habéis dado aún con el producto clave, hacedme caso y dejaros llevar por la fiebre el Oro.



HIJOS DE FREELANCE CON DESPACHO EN CASA. EL LADO CHUNGO


"¿Pero no estábamos castigados sin tele?" pregunta Criaturita 1 con vocecita inocente.
"Sí, pero ya no, que me han caído dos páginas para dentro de media hora, y quiero que estéis calladitos. ¡A ver la tele, coño!" exclamo yo con voz de loca. 


Y luego dicen que es difícil conciliar la vida profesional y la familiar... lo que es para nota es conciliarla cuando trabajas en casa. Esta escena -por desgracia- forma parte de la vida cotidiana. La educación, en casa de una periodista de belleza autónoma con despacho en la cocina es algo peculiar -por no decir contradictoria a más no poder-. Pero es lo que hay, y en vacaciones siempre se les intenta enderezar. 

Pobrines. Mis niños. No es solo que tengan que convivir a diario con una señora enganchada a un Mac que remueve el puré de patatas Maggi mientras revisa el número de caracteres con espacios de un texto... los incordios "satélite" son los peores...

Cada vez que suena el timbre -más o menos cada 14 minutos- y te siguen hasta la puerta tan contentos, pensando que es una visita inesperada, se encuentran a un mensajero –por lo general antipático o apresurado- que les obliga a buscar un boli por toda la casa para firmar el albarán mientras una hace guardia a la entrada y de paso, una corriente que levanta las cortinas.





Tampoco pueden montar en bici, patinete o similar por el pasillo -y eso que tendrían 15 metros de pista libre-. Hasta los viernes por la tarde no reúno fuerzas para archivar, guardar y esconder todos los “paquetes-bolsas-cajas tamaño televisor de los de antes”, que han ido llegando y voy apilando allí.

A la hora de la cena, tienen que compartir la mesa de la cocina con mi portátil, e ir a la pila a beber agua. No vaya a ser que se les caiga el vaso encima del Mac...
Cuando desmantelé el despacho para alojar a Criaturita 2 y monté la cocina-oficina no tuve en cuenta ese detalle. Pero hidratados, que conste que están. Que luego compenso, llevando la botella de agua a todas partes y dándoles de beber aunque no pidan. 

Todavía no entienden el ambiente de pánico-papeleo-factura que se genera las tardes de los días 19 de enero, abril, julio y octubre. ¿Qué sabrán ellos del 330 o del 190?

Y han tenido que salir escopeteados más de una vez del cine y volver del parque arrastrados literalmente por la acera, porque en la revista X habían traspapelado un texto y había que volver a enviarlo, si o si, en un tiempo límite de diez minutos. 

Eso sí, luego en el cole les preguntan a qué te dedicas, y dicen que eres como un ama de casa, pero que huele perfumes y colecciona pintalabios.