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sábado, 24 de abril de 2021

¿OS TRADUZCO IDEALISTA?

En serio, creo que ya soy bilingüe en lengua inmobiliaria. Criaturita 1 se emancipó este verano -que ya tenía 18 y nos es que nos lleváramos muy bien-, y se ha mudado a un “zulito” ideal a 3 manzanas de casa.

Todo ha sido para bien. Él ha ganado independencia, madurez y un gato que se llama Moises -y que al yo jamás habría permitido entrar en casa-. Yo, un baño solo para dos, un armario vacío y paz. Pero lo mejor, llevarme bien con él, que parece que estamos de luna de miel y viene dos o tres veces al día de visita –a por un piti, a tomarse un café a las 8 de la mañana, a abrir la nevera a las 6 de la tarde, a ver una serie en familia a las 9 o a echar con disimulo calcetines y etc al cesto de la ropa sucia- pero de buen rollo. 


Pero a lo que iba… que esas dos semanas de julio intensivas a la búsqueda de una vivienda barata y habitable, me han servido para afirmar que tengo una especie de translate.google interno para traducir anuncios.  

Os lo comparto por si buscáis piso y queréis ir tachando ofertas para cribar. Porque resulta que “ático” no quiere decir que tenga terraza, ni siquiera ventanas, y lo mismo tienes que subir seis pisos por las escaleras para luego no poder estirarte ni dentro la ducha. Pero no, no se les ocurre poner “buhardilla con altura máxima de 1,60 m” o “última planta sin ascensor”, que sería más real. Ese fue el primero que vimos, y la primera desilusión. 

 

Acogedora buhardilla. Y tan acogedora, porque tienes que caminar encogido y con los brazos abrazados al pecho, y al final, eso reconforta, y lo único que te apetece es acurrucarte en la cama, o en el sofá, rezando por acordarte de que si te levantas de golpe te vas a clavar el foco en la cabeza. Descartado porque Criaturita 1 casi mide 1,90.

 

Apartamento de alto standing. Sí claro... hay 5 ascensores con moqueta y probablemente el portal esté asfaltado en mármol y haya un portero distinto cada ocho horas. El riesgo es que el 90% de las viviendas sean oficinas y el fin de semana seas el único inquilino de la finca. Da un poco de yuyu ¿verdad? Y yo no me atreví a meter a mi niño en un bloque tipo “El resplandor”, aunque nunca le hubieran pillado en fiestas ilegales.


240 metros cuadrados construidos. Ojo, que la casa puede ser de 32 si se cuentan las pistas de pádel,  los 150 del portal y los 2.000 de las dos plantas de parking... Hay que preguntar por los hábiles.

 

Bajo interior luminoso. De 9 a 9:30 se vislumbra el sol por una rendija del respiradero de la cocina, pero cuando se estudia en casa, mal, fatal. 

 

Barrio en vías de expansión. De momento es un poblado sin asfaltar, pero parece que alguien ha puesto en la mesa de algún concejal un proyecto, al parecer viable, para que el metro llegue en el año 2028. 

 

Comunidad tranquila. La edad media es de 87 años. Y no, no van a hacer fiestas a altas horas de la madrugada, pero el volumen al que ponen la televisión te hará desear estar en el Fabrik o similar. Y no… no me imaginaba yo a Criaturita invitando bandarras a casa en esas circunstancias, cuando el fiestón empieza a las 12 de la mañana.

 

Coqueto apartamento. Pequeño, enano. Lo que viene a ser un zulo, pero metiendo una alfombra “cosy” y al final, te enamora… hasta que tu hijo te pregunta si puede dejar todas sus cosas en tu casa porque ahí no caben. Escopeteados salimos. 

 

De diseño. Te meten la Kallax de Ikea y un cuadro de Audrey Hepburn y ya te dicen que ha sido decorado por un estudio de arquitectura. Y para Ikea, mi casa, que ya hasta monto sin folleto de instrucciones. Como para no pillar el producto sueco...

 

Corrala pinturera. Ojo, pregunta antes si hay baño dentro del apartamento.  De verdad… que todavía existen pisos con baño exterior comunitario. 


Al final mi Criaturita 1 vive en el bajo de una correa pinturera, porque tenía baño propio -¡y más grande que el de la casa madre-, un armario de pared a pared -calculé que se lo podía llevar todo, ¡y era todo eléctrico!, que me conozco y hubiera tenido que ir todas las noches a comprobar si había apagado el gas.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

BIENVENIDA AL GLN (GRUPO DE LIBERACIÓN NAVIDEÑO)



Yo lo tengo clarísimo, si Dickens hubiera sido coetáneo, el Sr. Scrooge hubiera sido una mujer de entre 30 y 50 años, trabajadora, con hijos y con un marido de esos que en las celebraciones solo sirven para poner las copas. 
El espíritu navideño de antaño se está transformando en una colección de caras agrias. Y todo, desde que esto se salió de madre y se empezaron a incorporar obligaciones y costumbres paganas. Yo, como objetar del todo no puedo -pobres criaturitas- pero no soporto estas fechas de pasteleo y consumismo impuesto, llevo años haciendo malabarismos para que al menos no me afecten, y este año, hasta he creado el GLN (Grupo de Liberación Navideño). 
Sólo hay que seguir 9 estatutos (o mantras) para ingresar en sus filas. 






1. No mires alrededor. Por la calle digo. O terminarás calculando el coste de las luces Navideñas y te cabrearás mucho. Evita también mirar a los lados, no sea que el Papá Noel de turno se te eche encima (sea de carne y hueso o hinchable), y por supuesto, no te quites los auriculares de los oídos para combatir a golpe de tu música favorita los hilos musicales varios que intentan volverte loca. 

2. Si trabajas, no te emociones pidiendo días libres. ¿No es mejor reservarlos para alguna mejor ocasión? Al final terminarás visitando algún Belén humano y sufriendo por el desabrigado bebé. O peor aún, en Cortilandia, o viendo a criaturita 2 sentada en las rodillas de un Melchor que apesta a ron. Y de verdad, que no puede haber Reyes en cada Centro Comercial, que se rompe la magia...

3. Muchas se alistan en el GLN porque para ellas la Navidad significa estrés, ruina económica y kilos de más. ¿Para qué vas a comprar todo ese surtido de turrones, polvorones y mantecados. Si acaso peladillas, o esos dulces de la bandeja de los turrones que al final nadie se come. Y super importante, ve al súper recién comida y a ser posible llena hasta arriba. Ya verás como no das volantazo al carro para desviarte a la sección de folklore navideño. Y ojos que no ven... boca que no peca. 

4. Hazte la loca. Se puede. Hasta el día 24 a las 7 de la tarde, cuando puedes exclamar "anda si tengo una cena". Y que sea entonces y solo entonces cuando te empieces a arreglar (si hay suerte), o a precalentar el horno y poner la mesa (si no la hay). 

5. El delicado tema de los regalos puede simplificarse entre los adultos con un "amigo invisible" o usando la crisis como excusa (para algo tenía que servir) y objetar temporalmente. Los otros, los "imprescindibles", pues yo llevo compra que te esconde desde mediados de octubre. Por lo menos me he quitado el estrés de última hora y la locura de la planta tercera de El Corte Inglés en estas fechas.

6. ¿A alguien le apetece comer el día 25, cuando aún no ha digerido la cena de Nochebuena? Yo sugeriría trasladarlo al 26, o unificarla con la de Año Nuevo, pero como seguro que me la cargo, pues intento convencer a la gente que me rodea de simplificar platos, tirar de sobras o dejarnos con hambre, que tampoco pasaría nada. 

7. Bajo ningún concepto de sale en Nochevieja. Bastante tengo con mantenerme despierta hasta la medianoche, para no sé por qué pagana tradición, tener que digerir doce uvas de golpe -reconozco que si no las como me da como yu yu y pienso que va a caer sobre mí una maldición-. El año pasado intenté sintonizar canales del Este, de algún país con adelanto de dos o tres horas... pero no hubo forma. ¿Pero encima arreglarse para salir? Yo me divierto los días que yo quiero, y aún no he superado la fiesta del 98. Cuatro horas de atasco, anginas de campeonato, un dolor de pies que aún no se me ha pasado y tres días de resaca. Me niego a volver a estrenar año en ese estado. 

8. La Cabalgata, o por la tele, o desde casa de Almudena y Poti, a dos metros de la plaza de Colón, desde el balcón y tomando un tinto de calidad y queso de cabra con cebolla caramelizada que es la especialidad de la casa. Y aprovecho para hacer una reclamación seria. ¿Acaso no hay negros de verdad en Madrid, para que tenga que ir un señor embetunado, y los demás sufriendo y pensando "ay madre, que se descubre el pastel".... Dicho queda.

9. Y si tienes niños en edad de "montaje", no se te olvide añadir en su Carta a Sus Majestades de Oriente, un ex-trabajador de Ikea o Leroy Merlin a domicilio para el 6 de enero durante al menos, tres horas. ¿Que para qué? para desalambrar zapatitos de la Barbie, montar cocinitas, instalar wiis, ir al chino a buscar pilas...