martes, 10 de noviembre de 2015

¿COCINAS O DISFRAZAS?



A su correo estoy muy hecha, la verdad. Es el único que he manejado desde que me digitalicé, me puse una arroba pegada al nombre  y pude dejar de bajar a la farmacia ocho veces al día a recepcionar y enviar faxes. Que luego compraba -en “devueltas” del favor- que parecía que tenía montado en casa un hospital clandestino.

No me quedaba otra. Era una periodista free-lance con despacho en casa y sin infraestructura –ni un misero mueble vacío- para poner un fax, o una fotocopiadora. 
Pero para lo de dar noticias, la página de inicio de yahoo es muy pero que muy mala. Primero te alarma para obligarte a abrir pestaña -en los dos sentidos-, y luego provoca que se te escape un suspiro de alivio. Y una ya no está para esos carruseles emocionales.
Me pasó el otro día. Leo preocupada un titular que dicta que “si tus hijos te llaman mala es que eres muy buena”.


Ufff…. Me preocupa. Mucho. Que de mí no tienen mucha queja… Abro, sigo leyendo, y descubro que el artículo es referente a la alimentación. Algo así como que cuanto más tiempo tarden y luchen contra comerse la comida del plato, mejor les estás alimentando. Y yo eso no… más bien todo lo contrario.
A sus ojos, más bien soy la “pringada esa” que se viste a las 22:30 de la noche y baja a comprarles sus cereales favoritos para el desayuno porque los han devorado a la hora de la merienda. Y eso que estaban escondidos en lo alto y todo.
También les dejo tomar refrescos con azúcar cuando su llanto supera los decibelios soportados por mi frágil oído. Y no pienso que los establecimientos de comida rápida sean antros de perversión colesteroidea. No. A veces, hasta les convenzo yo para llamar a cualquier “bendito telebasura” cuando se me pasa la hora de la cena y estoy cansada para sacar la olla exprés –que pesa mucho y está guardada al fondo del todo-.
Y no, no me pienso pasar media tarde-noche cocinando unas acelgas con bechamel para que mis criaturitas me las escupan a la cara o sobre el mantel –si hay suerte-. No. Para eso tengo conocimientos de nutrición y sé que las misma dosis de vitamina K que tienen la consigo yo echando una cucharada de perejil fresco a sus macarrones. Tampoco me comen zanahorias ni espinacas, pero sus cuerpos rebosan vitamina A y betacaroteno gracias a los cacahuetes y a los pimientos –que les hago a la plancha- y el melón –que les flipa-, y de momento ninguno lleva gafas.
La vitamina C la exprimo de las fresas y les hago unos batidos que se toman de un trago, y para omega 3 y tal, un puding de merluza en el que la merluza va tan disfrazada que aún no han pillado que tiene relación alguna con el pescado. Lo llaman “la tarta naranja”. Y así con todo. Que en la cena no admito dramas.
En el cole comen de todo, me dicen sus tutores curso tras curso, y hasta repiten pescado cocido y coliflor cuando toca…
¡Serán cabritos! Cuando les pregunté si también daban cenas y desayunos me miraron raro.
No me llamarán mala, pero se salen de percentil -a lo largo-  y es raro el día que se ponen malos.
Además, he conseguido que las ensaladas sean para ellos “esa comida especial” que a veces me ruegan que les haga. Toda una proeza. Que yo, desde los 12 a los 26 años, la única verdura que comí fue la que venía entre pan y pan en el Big King.

martes, 3 de noviembre de 2015

TENGO HORA PARA UNA EXOPLASTIA

Cuando le dije a mi madre que no podía seguir hablando por teléfono porque tenía cita para una exoplastia casi la mato del susto. "¿Pero cómo no me dices nada? ya sabía yo que tenías algo malo... despierto a papá y vamos contigo, ¿te lo cubre el seguro?...". Y así un par de minutos, hasta que me dejó explicarle que me lo hacían en la pelu y que era un tratamiento que ni siquiera implicaba cortar las puntas.



La pobre tenía toda la razón, la verdad. El nombre que le han puesto al tratamiento capilar del futuro inmediato se las trae. Suena, como poco, a excisión con bisturí de algún órgano interno femenino.

Pero me envalentoné, abrí el mail... y fue leer detenidamente la información detallada en la nota de prensa bajo el asunto de "Tratamiento capilar reconstructor y de alisado", y llamar a pedir hora para cuanto antes.

Reconozco que lo del colágeno me tira mucho. Los que me seguís ya lo sabéis. Me lo unto en la piel, me lo bebo, me lo trago con un gran vaso de agua y hasta me lo inyecto si se tercia. Y si hay que ponérselo en el pelo, pues también. Pero lo de utilizar el término "llenado" en lugar de "alisado"terminó de conmover mis fibras capilares.

Lo que no han conseguido las cienes y cienes ofertas de queratina que me han ofrecido en los últimos años lo conseguía esta información. Siempre he pensado que para cuatro pelos que tengo, que se expandan lo que quieran, que no les voy a poner límites, pero esto era otra cosa.

El principio activo que utilizan cumple todos los requisitos del "xxxxxxxx sin". No lleva formol, ni hidróxidos, ni guanidina, ni unas cosas llamadas atenolamina y tioglicolato, que deben ser terroríficas. Se trata de una mezcla de proteínas ¡de colágeno! que pasan por un proceso de nanoparticulación (se hacen diminutas) y cationización para interactuar, como si fueran amigas de toda la vida con las proteínas de nuestro cabello. La consecuencia es una red tridimensional que se encarga de llenar las porosidades del pelo, fortalecerlo y alisarlo cabello a cabello.

De todas las indicaciones del tratamiento, yo las cumplía todas: cabello de volumen indeseable (en mi caso ausente), indisciplinado (igual con unos azotes a tiempo en lugar de tanta plancha...), crespo, sin brillo y coloreado (rigurosamente cada dos meses).

Después de tres horas de ponerme al día con las revistas, salí de The Chi Spa (el sitio donde lo hacen, www.thechispa.com) con el pelo liso, que no lamido, fuerte, con algo más de volumen y grosor, sin puntas abiertas y muy bien nutrido.

Mañana me lavo la cabeza. Ya os contaré...

lunes, 12 de octubre de 2015

BEA, LA TESTER ESPONTÁNEA, Y FOREO

Por lo general, soy yo la que ante la imposibilidad de probar todo -por esperanza de vida (por muy optimista que me ponga) o por incompatibilidad cutánea- da productos a su equipo de testadoras bajo la promesa de que al cabo de dos meses emitan un veredicto sincero sobre él. 

Esta vez, sin embargo, fue ella la que vino a mí. Como un torbellino, sorteando tumbonas en la piscina mientras portaba en las manos un aparatito rosa redondeado.

A estas alturas me espero cualquier cosa de mis amigas, y estaba dispuesta a entablar una conversación sobre lo que fuera. Pero aquello no era un nuevo dildo, ni un molde para cupcakes, sino un gadget de limpieza facial que tenía a Bea entusiasmada.





Bea es monísima. Nadie diría que tiene cuatro hijos (dos de ellos adolescentes). Cuando se casó parecía que iba a hacer la Primera Comunión y siempre tiene un aire de veinteañera feliz.
He de confesar que no me daba ninguna pena que su piel dejara entrever todavía marcas de acné y algún brote periódico. "Algún defectillo hay que tener, nena".

Pero como en casa la queremos tanto, de toda la vida, no pude dejar de alegrarme cuando me quité las gafas de sol y examiné a conciencia su piel.

"Te has hecho un láser", le espetó mi yo más analítico y directo al ver una piel perfectamente lisa y uniforme. Y ella "que no, que es que llevo dos meses usando esto, y estaba deseando coincidir contigo para contártelo, tienes que hablar de ello en tu blog".

"Esto" era un dispositivo ideal de limpieza facial y efecto antiedad llamado Foreo.
Aquello fue hace ya dos veranos, pero éste, seguía con la piel inmune a los brotes acnéicos y con inmunidad ante cualquier imperfección. Y no podía callarme por más tiempo.

Ella tenía el modelo Luna. Y después de investigar un poco, descubrí que era su sistema de tecnología T-Sonic el que ofrecía a diario una limpieza profunda y suave que poco a poco iba despejando el terreno para que bacterias, cúmulos sebáceos y demás imperfecciones tuvieran que ir buscándose otro destino cutáneo para colonizar y echar raíces.

Quizá la convenza para probar los que han ido viniendo después, pero lo dudo. Su historia con Foreo parece incorruptible y además, acaban de lanzar nuevos modelos y cabezales que han convertido la firma en una de las referencias en cepillos electrónicos de limpieza y estimulación.

Yo, como al final siempre aprendo de mis testers, me estoy pensando con cuál me iniciaré en el mundo de la limpieza ultrasónica -que buena falta me hace-. Me creo que con el agua micelar, un disco de algodón y un peeling semanal basta y parece que no.

Aún dudo. En los últimos meses nos han presentado cerca de diez gadgets de limpieza ultrasónica y cada uno tiene su peculiaridad inconfundible...

Lo único que tengo claro es que para el cuerpo ¡sí, también existen! voy a quedarme con el Body Cleansing Pro de Bellissima, el primer cepillo rotatorio que aporta a la piel del cuerpo suavidad, luminosidad, suavidad y un tacto sedoso gracias a la certera forma que tiene de deshacerse de las células muertas. Además, da al tiempo un agradable masaje que me merezco toooodos los días cuando llegan las 10 de la noche.










martes, 6 de octubre de 2015

ESTE ES MI QUESO

Los que me conocen -aunque sea de vista- saben que mis tres comidas preferidas son la BigKing, la cebolla caramelizada -para disfrazar soserías- y el queso de cabra. Cuatro años que me pasé cenando ensalada de queso de cabra noche sí y noche no. Que era quedarme sin existencias en la nevera y casi como quedarme sin tabaco...





Y no soy yo muy de lácteos. No me tomo un yogur ni un vaso de leche sola desde los tres años(mes arriba mes abajo, que me lo acaba de confirmar mi madre). El queso de cabra me lo descubrió mi amiga Merceditas una tarde que paseábamos con nuestras respectivas criaturitas por la Dehesa de la Villa. A la vuelta, en vez de coger el 3, hicimos una parada en el Mercadona de Lope de Haro y casi me obligó a meter en la cesta una plancha de esas con dos rodajas grandes de queso mientras me decía que lo metiera en el microondas unos segundos y que lo mezclara con rúcula, canónigos, cherrys...

Corría el año 2009 y como veis, recuerdo ese encuentro casi como el primer beso. Y es que me cambió la vida. Me empezaron a gustar las ensaladas, el tomate en rodajas, y el mundo verde adquirió una nueva dimensión.. Bajé a la talla 38 y dejé de pensar "¿qué coño ceno hoy?".

El idilio nocturno perseveró a golpe de escapadas a Mercadona -solo aquel me gustaba, aunque intenté conformarme con el del súper de abajo-.
Por desgracia, pertenezco a un código postal que está en tierra de nadie en lo que a servicio a domicilio de refiere. Y aunque sé que mi amiga Susana no parará hasta que nos abran uno en el barrio -creo que cada vez que queda un localón en venta o alquiler  manda la "razón" a los responsables de nuevas aperturas por si cae la breva-, es una putada.

Lo único que entorpeció la relación digestiva fue una analítica que me alertaba de un colesterol altísimo. La bronca de la doctora al enterarse de que me metía cuatro rodajas de 250 g de queso por semana -y eso que calculé por lo bajo- fue contundente y decidí que tenía que parar.

Paré, sustituí y me alimenté. Pero me faltaba algo hasta hace cosa de dos semanas, cuando he podido regresar a mis cenas habituales.

Los responsables de que pueda volver a comer queso de cabra sin remordimientos -que encima en bajo en calorías- son un grupo de ingenieros agrónomos que trabajan para Lodyn S.L.
Como mi doctora me diga algo le llevo el envase, que lleva impreso con letras bien grandes el logo de la Fundación Española del Corazón.
Además, le diré que es el primer queso puro de queso de cabra con Omega 3 producido de forma natural por el animal, que tiene un perfil de ácidos grasos saludable, que lo pueden tomar hasta los que están a dieta y que el Hospital de la Paz ha realizado un ensayo clínico nutricional que ha demostrado que es bueno para el colesterol y cardiosaludable.
Hasta el CSIC ha estado metido en el proceso, corroborando las patentes que el grupo Lodyn ha creado para crear un suplemento que, mezclado con el pienso, permite la obtención de un tipo de leche que contiene un 20% menos de ácidos grasos saturados y 100 veces más de Omega3.
Me podría defender con muchos más datos, pero prefiero que mire en www.lodynmilk.net y se lo empiece a recetar a sus pacientes antes de prohibirles el queso.

Al final, sí que voy a tener mi punto eco...




viernes, 2 de octubre de 2015

¡SOCORRO! MI CHICO SE HA APUNTADO A MI GIMNASIO


Es que todavía estoy en esa fase en la que me depilo a diario, y hasta me maquillo como puedo en los 40 segundos que transcurren entre que llama el telefonillo por sorpresa y abro la puerta...

Por eso, cuando me dijo que se había apuntado a mi mismo gimnasio casi me da un ataque. Y no porque yo tontee en el gym ni nada por el estilo. La sociopatía más exacerbada la desato allí. Ni porque no quiera verle a todas horas... ¡que ojalá!
Es que... jo... a ver si me lo voy a encontrar a la salida, o a la entrada, o dentro... porque...







Nunca uso después las duchas del gimnasio. No soy de las que se conforman con jabón y puedan largarse con el pelo medio húmedo seguras de que en diez minutos su melena resucitará con la forma deseada. No, ni mucho menos. Y supongo que si nos cruzamos en la sala de máquinas será mirarnos y quedar para tomar algo después...

Sudo mogollón. Es subirme a la elíptica y antes siquiera de haber programado la lista de música a escuchar -lo que viene a llamarse elegir el disco de Extremoduro para el día-  tener ya el pelo chorreante y la cara sudorosa.

No tengo lo que se llama "modelitos fitness". Prefiero la palabra "ropa para tirar que vale para el gimnasio" y lo conforman mallas dadas de sí y camisetas viejas.

Voy con lo puesto. Ni neceser para retoques, ni un pañuelo de papel, ni bolsa de deporte... si tuviera que hacer el equipaje sé que no iría ni una vez al mes. Solo llevo el piti para después, el mechero y el móvil con los auriculares.

¿Y ahora qué hago yo?
¿Me cambio de gimnasio? Se iba a notar mucho y además, estoy encantada con mi Urban Fitness -ya llevo casi tres años amortizando de verdad la cuota-.
¿Gestionamos las agendas para no coincidir? Es imposible. Los dos somos free-lances y nunca sabemos cuando nos va a sobrar una horita...

Cuando ya no podía más... me salió el punto periodista de belleza resolutiva y me dije: "si alguien puede con esto soy yo".
Y venga a repasar mails de la bandeja de entrada... como siempre, a la caza de ideas y productos milagrosos.

Primera decisión. Cortarme el pelo. Una midi cortita de esas que se pueden lavar
Por supuesto, ahí estaba David Lorente. Me entendió a la perfección cuando le comenté mis inquietudes de pareja y en dos segundos empuñó las tijeras para materializar una macmartac renovada. ¡Hecho!

Segunda decisión. Localizar alguna personal shopper especialista en fitness que me acompañe a Decathlon y me haga cuatro o cinco conjuntos en los que el top, los shorts y las deportivas combinen a la perfección con los calcetines y la cinta para el pelo. Empiezo a buscar.

Tercera decisión. Vaaaale, igual me ducho, y hasta me lavo el pelo. Hay dos productos que me pueden salvar y caben en el bolso: Nivea Bajo la Ducha Reafirmante, un acondicionador corporal que te puedes aplicar en mojado y los Cleansing Conditioners de Matrix. Así, en ese orden, no es un champú con acondicionador, sino un acondicionador lavante que limpia y nutre en tres minutos.

Cuarta decisión. Mallas de contención. Partimos de que si no me sobrasen cinco kilos no estaría aquí. Las de Lytess prometen. Además de llevar las costuras donde tienen que ir para recoger bien las lorzas, contienen un suero reductor microencapsulado que va liberando sus activos adelgazantes mientras te mueves.

Quinta decisión. Los papeles mágicos. Yo los llamo así pero el nombre oficial es Control Blotting Paper de Shiseido. Su función real es eliminar el exceso de grasa del rostro y controlar los brillos pero yo los voy a convertir en mi esperanza anti sudor.

Sexta decisión. Maquillaje water-proof. Si es que hay de todo. No penséis que solo existe en versión máscara de pestañas. a tengo hecha la selección: la base de maquillaje compacta Superstay 24 horas de Maybelline (a prueba de todo todo todo) y la barra de labios de larga duración Unlimited Stylo de Kiko -solo me falta escoger entre el tono natural beige o el cherry red-.

Séptima decisión. Aún en duda. Comprarme unas de esas zapatillas de deporte con tacón -disimulado dentro de lo posible-... que me estilicen. Si sabéis de algunas que queden dignas y estilosas, me avisáis...

La semana que viene igual ya coincidimos... eso espero, después de lo que me lo estoy currando.

lunes, 28 de septiembre de 2015

TOMÁRSELO CON FALLOSOPHY



El término se lo he robado al nombre de la colección de maquillaje otoño invierno de Catrice.
Lo robo, y lo hago mío –con perdón- con la esperanza de adquirirla para vivir esa época que desde siempre, a mí, y a la que maneja mis hilos, se nos presenta cada año como una simple invitación a doblar la dosis de prozac.






Soy chica de verano. De calor. De terraceo al aire libre –olavideando si es posible-. Las chimeneas me apapullan, un nublado me arranca el alma -salvo que sea en el norte- y el frío me paraliza. Mi santo favorito es San Miguel –y no por la cerve, que ya sabéis que soy más de Mahou, o de Voll Damm en ocasiones especiales- sino por ese veranillo que nos regala. Una especie de condicional que permite recobrar las mínimas fuerzas para respirar hondo e idear astucias de supervivencia otoñal. Y aquí estoy, inmersa en él.

Envidio a esas amigas que se ponen como motos en cuanto se cae la primera hoja y corren a renovar vestuario con jerseys picorosos, botas, abrigos...
Yo odio los calcetines, las medias, no poder enseñar las uñas de los pies -perfectamente manicuradas y esmaltadas los 365 días del año- las extraescolares de criaturitas, los anocheceres a las 7… 
Todavía no he decidido qué bikini esconde mejor las lorzas y ya toca estrangularse con bufandas de 3 metros. Porque encima, soy friolera, mucho…
El año que fui presidenta de mi Comunidad la calefacción central se activó el 1 de octubre. Y sí, confieso que durante ciertos meses, mi ropa interior es la de la sección térmica de Decathlon.

Pero mi bandeja de entrada –siempre tan optimista ella- se llena de asuntos tipo “dieta anti-bajón otoñal”, ofertas de viajes y tratamientos y productos que parecen formulados para limpiarme la lagrimilla... y me he diseñado un plan survivor. ¿Os lo cuento?

En busca del sol. Voy a dejar los taxis -lo siento gremio-, y el tabaco, y con lo que me ahorre igual me saco para irme a Canarias cada dos meses. Sé que sería la huésped más aplicada del hotel Jardín Tropical de Tenerife. Ya lo conozco. Estuve una vez con las compis de belleza invitada por mi querida Rocío Sacristán y su agencia Khol y me cautivó. No tiene 5 estrellas, ni falta que le hace. Para mí, es un 5 estrellas lujo en todos los aspectos. Y me cautivó entonces, cuando aún no tenía los programas de wellness y actividades energéticas basadas en las últimas tendencias fitness. ¡Me apuntaría a todo! www.jardin-tropical.com

Nevera anti-depre. El gurú de la nutrición Ata Pouramini, autor del libro "Tu eres tu medicina" (que me tengo que leer)  me ha pasado la lista de los alimentos antibajón. Voy a llenar la nevera -o la despensa, que nunca se muy bien dónde guardar cada cosa- de espinacas, algas, acelgas (tendré que inventarme disfraces o añadirles cebolla caramelizada para disfrazarlas un poquito), anacardos, yogures, chocolate negro (¡¡¡bien!!!), sardinas, boquerones, pechuga de pollo, almejas y setas.

Bronceado eterno. Utilizaré autobronceador a diario. Tengo ya ganas de probar el Addition Concentré Eclat Corps de Clarins y no va a haber mejor ocasión que esta. No es un autobronceador al uso -no tengo pulso ni flexibilidad de contorsionista para aplicarme uno y sacar un resultado digno. Con este no hay riesgos. Basta mezclar 4 cuatro gotitas con la crema de cuerpo habitual y sentarse a observar cómo día tras día la piel se va bronceando ligeramente.

Más deporte. Igual compagino el Pilates con el boxeo y me desgañito pegando puñetazos a un saco o al contrincante que se me ponga por delante. Todo con tal de subir a casa como una malva. Justo abajo han abierto un club de boxeo muy fino, de esos que se llevan ahora. y mañana mismo bajo a preguntar horarios.www.fightland.es
Y en cuanto limpie el móvil -que ya no tiene capacidad para hacer fotos- volveré a recorrer las calles de Madrid al trote afotando fachadas, estatuas o árboles para compartir en el insta o pasar chivatazos a La Chica de la Ciudad.

Mimos hot. Solo aceptaré masajes de piedras calientes y sobre mantas calefactadas. Como el que tuve ocasión de disfrutar hace unos días en The Calm Beauty. Madremiademivida. Promete ser el nuevo santuario de la capital. Tengo guardada una invitación para repetir, pero creo que la utilizaré -si me resisto-cuando lleguemos a los 10 sobre cero.www.thecalmbeauty.com

A pastillazo limpio. Me acabo de enterar de que hay un suplemento alimenticio capaz de aumentar los nieveles de serotonina que dejamos de producir en invierno. Se llama B-Record Plus y lo han formulado en los laboratorios Sigma-Tau a base de aminoácidos y vitaminas que estimulan la energía tanto física como mental sin ponerte como una moto.


viernes, 18 de septiembre de 2015

EL PERFUME DE LOS 332.500 EUROS (CON PUNTO ENTRE EL 2 Y EL 5)

Más del doble de lo que aún debo de hipoteca después de 15 años de pago regular; el precio exacto de la moto vintage del ejército nazi que Brad Pitt se acaba de comprar (no me quiero ni imaginar la bronca que le ha podido caer por parte de Angelina); lo mismo que cuesta el ático de Chamberí de 4 dormitorios con el que fantaseo desde hace meses; 3.550 unidades de "mi perfume favorito" (suficientes para toda esta vida y para que mis descendientes rieguen las flores de mi tumba con él por los siglos de los siglos)... 

Y es que pensar que existe un perfume por el que alguien está dispuesto a pagar -y paga- 332.500 euros no puede sino abrir en mí un debate existencial de quitarme el sueño -a pesar de la química- y hacerme sentir muy pequeñita -y pobre-.



Pero no voy a permitirme prejuicios de clase, que mi deber es informar...
Y he de confesar que según admiro las fotografías, releo el dossier de prensa e imagino olfativamente las esencias concentradas en ese frasco joya, mi pituitaria se estremece...
pero tampoco puedo evitar calcular el precio por separado que el Monte de Piedad pagaría por cada una de las piedras que labran el tapón... aunque descubro que me encanta. Como perfume platónico claro está.

Y pienso en el genial joyero Isidoro Hernández readaptando ese tapón-joya de la corona.

La culpa la tiene mi querida compañera, vecina y periodista de estilo Lola Gavarrón, que nos mostraba el otro día en facebook el bolso-joya que le había confeccionado el genial Isidoro partiendo de un bolso "normalito" y un collar con mucho punto. El resultado era una pieza única.

Y yo, pues no podía evitar fantasear con el brazalete estilo Cartier que Isidoro podría hacer con la lagartija de esmeraldas verdes -colombianas y de diez quilates- engarzada sobre cuero marrón chocolate: con el broche vintage que podría salir del detalle de la flor -esa madreperla de pétalos nacarados-; la tiara prusiana que podría elaborar con los 300 diamantes en rama que decoran el tapón y un lazo de seda...
fui más allá e imaginé una blusa decorada con brillantes auténticos en el cuello y hasta una hebilla de cinturón fundiendo el oro de 18 quilates de la superficie del tapón.

Pero tranquilos todos. Soy práctica hasta mientras sueño embelesada, y en mis fantasías prohibidas siempre se codean lo onírico y lo pragmático: ya estaba contemplada la caja fuerte de alquiler en los subterráneos del Santander.

La vida sueño es, pero el problema es que también me conquista su fragancia -descubierta en la presentación en Madrid que 5th Essence hizo para darnos a conocer los nuevos caprichos de la firma House of Sillage.
Un viaje a una cálida noche en el Pacífico Sur en la que soplan brisas de vainilla de Madagascar y caramelo, la bergamota de Sicilia (sin palabras) y el tímido lirio del valle que me enloquece y enternece a partes iguales...
Ufffff....

El perfume de mis desvelos forma parte de la Collection Privée (faltaría más), y es una reedición de coleccionista para los amantes de la fragancia Passion de L´Amour (el precio de la versión convencional no sobrepasa los 400 euros).


P.D. Tranquilo Vikingo. La Infusión de Iris de Prada sigue siendo mi esencia favorita.